Volar en la playa es lo que todos queremos: el mar azul, los acantilados, es precioso. Pero tu dron la odia. La arena es como cristales pequeños para los engranajes y el salitre es ácido puro que se come la electrónica. Si has estado volando en la costa, cuando llegues a casa no lo guardes directamente.
- 1. Aire comprimidoNi se te ocurra usar un paño húmedo primero, vas a restregar la arena y rayarás el plástico o la lente. Sopla bien los motores y las ranuras de ventilación, girando las hélices con la mano mientras soplas.
- 2. Paño húmedo (no mojado)Con un poco de agua dulce o alcohol isopropílico, limpia el cuerpo del dron para quitar la capa pegajosa de salitre. Si no lo quitas, en dos meses verás tornillos oxidados.
- 3. Cuidado extremo con la lenteUsa un pincel suave primero para no rayar con granos de arena, y luego una toallita limpia-gafas. Nunca la camiseta: seguro que tiene arena invisible.
- 4. Revisa las bateríasLimpia los conectores con un bastoncillo seco. Si entra arena o humedad ahí, puedes tener un cortocircuito en pleno vuelo, y eso no tiene arreglo.